sábado, 23 de octubre de 2010

"El cocinero se fue por no dar a los niños esa porquería"

"Indignación de los padres de la guardería de Ordes por la nueva gestión del comedor. Después de haber funcionado bajo la administración directa del Concello, motivos económicos forzaban a adjudicar la gestión a una empresa privada. Pero el cambio no ha cuajado entre los padres, algunos de los cuales alertan de una caída en picado de la calidad de los menús que se sirven a los pequeños, de entre cero y tres años."

La sociedad ha perdido el rumbo cuando se muestra una y otra vez una priorización de los criterios económicos frente a la realización correcta de las actividades necesarias. El cocinero de una guardería de Ordes pudo comprobar como la privatización del servicio de comedor mostró signos preocupantes en la calidad e idoneidad de los menús de los más pequeños con tal de reducir los costes. Utilizar aceite de girasol en lugar de aceite de oliva o carne de cerdo en lugar de carne de ternera es un cambio importante para los niños pequeños. Al más puro estilo de la película española "Torrente", aunque los ingredientes sean una porquería, con pasarlos por la batidora, ideal. El cocinero de marchó por no estar de acuerdo con estos criterios de "gestión privada".

La privatización no es un proceso en el que se pasa de un mal uso de los recursos a un buen uso de los recursos de manera automática. Se suele confundir generalmente que la empresa privada tiene ánimo de lucro, y por tanto su función es maximizar los beneficios. Eso implica, reducir costes lo máximo posible a través de recursos de mala calidad y contrataciones abusivas y maximizar los ingresos subiendo las facturas todo lo posible. 

La privatización de servicios públicos no tiene ningún sentido, es injustificable y simplemente constituye la corriente dominante de quitar poder de decisión de lo público para pasar la gestión de dicha riqueza a manos privadas que en la mayoría de los casos son ricos. Si el servicio público es más caro e ineficiente que un servicio privado, se puede deber a dos causas:
  • Un uso ineficiente de los recursos o mala gestión
  • Priorizar la calidad asistencial frente al coste económico, dada la ausencia de ánimo de lucro.
En el caso de que haya un uso ineficiente de los recursos públicos, es "obligación" de los políticos y gestores mejorar la eficacia y eficiencia hasta conseguir los niveles privados. No hay excusa, la falta de conocimientos se puede suplir con los conocimientos universitarios o bien consultas puntuales. Y en caso de que la razón sea priorizar la calidad asistencial, la privatización será sinónimo de empeorar los servicios dando mayor peso a los criterios económicos. Los políticos que abiertamente pretenden privatizar servicios públicos denotan públicamente 

Ambos casos constituyen ejemplos que indican que no existe justificación para privatizar servicios básicos y fundamentales como la sanidad, educación, pensiones, agua, energía, alimentación, consiste en transferir los recursos públicos a manos privadas proporcionando jugosos beneficios y transfiriendo riqueza desde la comunidad a los individuos.

Si a esto le añadimos que se juega con la salud de los más pequeños demuestra de manera evidente que mientras sea posible, el ser humano explotará a otros seres humanos, no importa la moral mientras el individuo sea el beneficiado. Mientras la sociedad no reaccione de manera contundente frente a estos actos de privatización veremos muchos ejemplos de este tipo.

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